De vez en cuando, hay noticias que nos golpean incluso desde la distancia. Hay tragedias que, aun sucediendo a muchos kilómetros, encuentran el camino hasta el corazón. Hoy nuestros pensamientos están con Los Gallardos, esa localidad vecina de nuestra querida Mojácar, sacudida por un devastador incendio que ha dejado doce víctimas. Cuesta encontrar palabras cuando el dolor adquiere una dimensión tan inmensa. En momentos así, el silencio parece hablar con más fuerza que cualquier discurso.
Toda nuestra solidaridad, nuestro cariño y nuestro más sentido pésame para las familias que han perdido a sus seres queridos y para un pueblo entero que afronta, sin duda, uno de los días más tristes de su historia. Ninguna palabra aliviará el vacío de quienes hoy lloran una ausencia irreparable, pero sí queremos hacerles llegar nuestro abrazo sincero y nuestro respeto.
Almería siempre ha sido para nosotros sinónimo de luz, de mar, de pueblos blancos asomados al Mediterráneo, de hospitalidad y de recuerdos felices. Dentro de apenas un mes volveremos, con la misma ilusión de cada verano, a esa tierra que tanto queremos y que sentimos un poco nuestra. Sin embargo, esta vez lo haremos con el corazón encogido, sabiendo que muy cerca de allí habrá familias para las que nada volverá a ser igual.
Ojalá el tiempo, la solidaridad de todos y la fortaleza de un pueblo acostumbrado a levantarse frente a la adversidad ayuden a cicatrizar unas heridas que hoy parecen imposibles de cerrar. Que el recuerdo de quienes han perdido la vida permanezca siempre vivo en la memoria de los suyos y de todos aquellos que, aun desde la distancia, compartimos su dolor.
Descansen en paz.

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