5.3.16

El hijo del trapero

Hay tardes en las cuales me dedico a releer por encima antiguos libros que conservo en mi humilde biblioteca. Hoy, desconozco la razón, porque no he visto desde hace tiempo ningún film de los suyos, ni tan siquiera una escena en cualquier programa, página web o blog de cine que se precie, me he acordado de la figura de Kirk Douglas, y enseguida me ha venido a esta desordenada, y a veces caótica cabeza, que hace años leí su autobiografía titulada "El hijo del trapero" y efectivamente, es uno de los que conservo apilado en una estantería. Aunque fué publicado sobre 1989, si no recuerdo mal, creo que lo leí unos ocho o nueve años más tarde en esta edición de bolsillo de ediciones grupo Z. En esta detallada autobiografía que firma el propio Douglas, nacido como Issur Danielovitch, de padre Ruso que emigró junto a su mujer a Estados Unidos a principios del siglo XX, con mucho orgullo aseguraba, que seguía siendo el humilde hijo de un trapero, el mismo que en su época escolar leía a Byron y que llegó a la universidad a bordo de un camión de estiércol. Actor de teatro, sucumbió a las ofertas de Hollywood para poder mantener a su familia. Allí eludió la tiranía de las productoras montando su propia empresa y fué sometido al escrutinio popular cuando triunfó como boxeador ambicioso en la película "El ídolo de barro". En esos años, una de las columnistas y chismosas oficiales de la meca del cine escribió: "la fama se le ha subido a la cabeza, se ha convertido en un hijo de puta". En un encuentro posterior el replicó: "yo ya era un hijo de puta antes de ser famoso". Escribió estas memorias tanto para conocerse a sí mismo como para conocer a sus personajes más inolvidables como Espartaco o Van Gogh, gracias a el cual fué galardonado con un oscar en 1956 por la película "El loco el pelo rojo". En uno de sus capítulos afirmaba que entiende mejor a los débiles, aunque le hayan encasillado como temperamental del celuloide y cuenta, entre otras muchas anécdotas, que en una ocasión al firmar un autógrafo a una chica que el creía seducida por su fama, ésta se lo agradeció asegurándole que tenía ganas de conocer al padre de Michael Douglas. Aunque Kirk Douglas, a sus 99 años, ya hace algunos que está retirado de la industria del cine, de vez en cuando se le ve en algún acto benéfico u homenaje. Mira por donde, me han dado ganas de volver a deleitarme con uno de sus clásicos.