10.5.16

Cama roja


Las voces del pasado dicen que nos integremos
 en una opción política
y que esta juventud casquivana se disipa a sí misma
 entre el alcohol y la melancolía.

Yo quisiera luchar en contra del capitalismo
 pero veo al pueblo comunista.
 Tantos años pasando el hambre de la esperanza
 para rendirse al becerro de oro.

Cuando veo tus ojos son mis 68.
 Lo demás ya no existe, tú lo haces mentira.
 Son demasiado hermosos
 para ser de derechas.
 Compromiso político y amor adolescente,
que más da…

 Con hacer roja la cama
creo que será suficiente.
 Así serán nuestros sueños
 tan rojos que un día seremos valientes.

La sábana en la ventana
 para que todos la vean
y nuestra cama tan roja,
 la cama tan roja, …
 El ocaso sobre la marea.

Tan solamente creo en la belleza de tu cuerpo
 que se marchita al ritmo de la caja del reloj.
No empuñaré más rifle que mi sexo tan pequeño
 para traerte de nuevo a mi lado.

Ojalá no pienses que mi desengaño es pereza.
 Mi memoria me demuestra
 lo estéril de la lucha burocrática.

Pienso que tras las grandes revoluciones racionales
 se restaura sonriendo el orden anterior
y los que murieron a manos de rebeldes
 pudieron engendrar a ese Mesías que no viene,
 así que déjame decirte
que entre lo malo y lo peor
 yo no elijo nada y sigo soñando.

Cuando veo tus ojos son mis 68.
 No pueden hacer nada frente a un colt 45.
 Tengo unas figurillas que no se venden nada
pero son tan hermosas que ya no me da miedo
 y tampoco a ti.

 Con hacer roja la cama
 creo que será suficiente.
Así serán nuestros sueños
 tan rojos que un día seremos valientes.
La sábana en la ventana
para que todos la vean
 y nuestra cama tan roja,
 la cama tan roja, …
 El ocaso sobre la marea. (Juan Antonio Castillo)

28.4.16

2006-2016

Hoy este blog cumple diez años. Nada más que añadir.

22.4.16

Waiting

En su breve estancia en este bajo mundo, sólo había recibido desengaños, desencantos, fracasos y burlas, así que tan cabreado y encrespado se encontraba, que a partir de aquel momento sólo se dedicó a esperar en lo alto del monte a que regresaran a buscarle para volver a sentir en su planeta todo lo que en la tierra le habían negado.

18.4.16

En busca de su historia

Después de pensarlo en exceso, decidió marcharse por la ventana que a diario dejaba entornada para ventilar los malos aires que respiraba allí dentro.
 -¿Dónde vas? le preguntó el hijo del vecino nada más pisar el suelo.
 -Voy en busca de mi historia, respondió algo desconcertado.
 - De acuerdo, pero no olvides que esa historia tenga un final feliz.

28.3.16

Carlos

Hacía más de una década que no lo veía. Tal vez dos, no sabría decirlo con exactitud. Ahora veo a Carlos casi todas las mañanas, con su manera de andar, medida y sincrónica. Hace ya mucho que dejó de ser el niño que conocí pero parece un buen hombre. Me saluda, pensaba yo, con un cierto aire de cortedad y modestia. La vida le habrá formado así, a todos nos modifica y nos esculpe de una diferente manera. Ya no es aquel gamberrete sin maldad que mis recuerdos me dibujan difuminado.
Día tras día durante casi un año la misma cortes y educada rutina. -¡Buenos días, Alberto¡
-¡Buenos días Carlos! ¿Qué tal?, -Bien, bien. Y sigue su camino de cada mañana, a comprar el pan, o a entrar o salir del portal de su casa para hacer lo que buenamente tenga que hacer.
Hace un par de semanas, tras su afable y cordial saludo, de repente se detiene y me pregunta.- Oye, Alberto, ¿ a tí te gusta la poesía? -Pues sí Carlos, me gusta la poesía. Sin extenderme más en la respuesta. Me cuenta que ha escrito un libro de poesía. Bueno, en realidad que ha recopilado las poesías que lleva escribiendo desde hace más de 25 años y que por fín ha logrado publicarlas y que si quiero uno de los ejemplares que tiene. ¡Por supuesto!, le respondo yo. Pero me lo tienes que dedicar, cual escritor de éxito que se precie.- Eso está hecho, ahora mismo bajo uno.
A los pocos minutos aparece con un ejemplar de ese libro de poesías en la mano. Rumbo a la frontera, se titula.
Carlos me cuenta que en ese libro narra su lucha desde los 16 años con una enfermedad, la esquizofrenia. Como voy a apurado de tiempo, como casi siempre,  le doy las gracias y sigo con mi trabajo, no sin antes prometerle que por la tarde en casa comenzaré a leerlo. Y eso hice.
Y en ese libro conozco al niño que nunca conocí, aunque durante años compartiéramos aula en la desaparecida EGB del colegio Salesianos. Cuenta que desde los 13 años empezó con los primeros síntomas, de lo infeliz que fué, de sus ingresos en el hospital, de las medicaciones a las que fué sometido, de su breve etapa laboral en la que fué víctima de un jefe "jeta" que contrataba empleados con minusvalías porque recibía subvenciones pero que después los explotaba hasta 16 horas al día. De sus amores imposibles, de su profunda fe religiosa, de su familia y de algunas ilusiones truncadas, muchas de las cuales ya nunca podrá realizar, pero siempre con ganas de poder seguir adelante en la vida. Que se tenga una mejor y mayor conciencia de su enfermedad, que no por ser esquizofrénico se es una persona violenta y peligrosa, cuenta Carlos en su libro entre poemas que dedica a cada uno de los momentos y personas claves de su vida. Y termina siendo consciente de los fallos quen puede haber en ese libro, pero que todo lo que hay en ese libro es lo que sale de su interior porque lo vive así, a golpe de verso y prosa.
Y uno se queda tras la lectura algo absorto y meditabundo, y es ahora cuando comprende, haciendo un enorme trabajo de memoria, algo de aquella infancia de Carlos.
Amigo Carlos, compañero del colegio, que María Auxiliadora siempre te proteja y que la vida, a partir de ahora, siempre, siempre te trate bien. Carlos Alonso, Carlos, Carlitos, Carlos.


14.3.16

Ütopya

Durante muchos años no hizo otra cosa que caminar buscando utopías.
 Una mañana, sin advertirlo, una de ellas le había encontrado a él, cuando ya empezaba a dudar de su existencia.
 - Elige una. – Le dijo la utopía.
- ¿Una? ¿una qué?.
- Una utopía, ya sabes, algo imaginario o imposible.
- No puedo. Si consiguiera elegirla o imaginarla, dejaría de ser una utopía. Busco utopías, pero no tengo ninguna.
- Eso es imposible.Todo el mundo tiene una utopía. Todo es una utopía. La vida es una utopía.
-¿Y tú, utopía?, ¿tienes alguna utopía?
-Tú eres mi utopía, llevo años caminando buscándote.

8.3.16

Todos y nadie


 Todos creían discurrir criterios.
 Nadie se nutría de subsistencia.
 Todos creían fascinarse en un cortejo apasionado.
 Nadie gimoteaba lamentos afligidos.
 Todos se desgañitaban abroncando.
 Nadie se ocultaba tras la persiana.
 Todos miraban riendo a los que lloraban.
 Nadie miraba llorando a los que reían

5.3.16

El hijo del trapero

Hay tardes en las cuales me dedico a releer por encima antiguos libros que conservo en mi humilde biblioteca. Hoy, desconozco la razón, porque no he visto desde hace tiempo ningún film de los suyos, ni tan siquiera una escena en cualquier programa, página web o blog de cine que se precie, me he acordado de la figura de Kirk Douglas, y enseguida me ha venido a esta desordenada, y a veces caótica cabeza, que hace años leí su autobiografía titulada "El hijo del trapero" y efectivamente, es uno de los que conservo apilado en una estantería. Aunque fué publicado sobre 1989, si no recuerdo mal, creo que lo leí unos ocho o nueve años más tarde en esta edición de bolsillo de ediciones grupo Z. En esta detallada autobiografía que firma el propio Douglas, nacido como Issur Danielovitch, de padre Ruso que emigró junto a su mujer a Estados Unidos a principios del siglo XX, con mucho orgullo aseguraba, que seguía siendo el humilde hijo de un trapero, el mismo que en su época escolar leía a Byron y que llegó a la universidad a bordo de un camión de estiércol. Actor de teatro, sucumbió a las ofertas de Hollywood para poder mantener a su familia. Allí eludió la tiranía de las productoras montando su propia empresa y fué sometido al escrutinio popular cuando triunfó como boxeador ambicioso en la película "El ídolo de barro". En esos años, una de las columnistas y chismosas oficiales de la meca del cine escribió: "la fama se le ha subido a la cabeza, se ha convertido en un hijo de puta". En un encuentro posterior el replicó: "yo ya era un hijo de puta antes de ser famoso". Escribió estas memorias tanto para conocerse a sí mismo como para conocer a sus personajes más inolvidables como Espartaco o Van Gogh, gracias a el cual fué galardonado con un oscar en 1956 por la película "El loco el pelo rojo". En uno de sus capítulos afirmaba que entiende mejor a los débiles, aunque le hayan encasillado como temperamental del celuloide y cuenta, entre otras muchas anécdotas, que en una ocasión al firmar un autógrafo a una chica que el creía seducida por su fama, ésta se lo agradeció asegurándole que tenía ganas de conocer al padre de Michael Douglas. Aunque Kirk Douglas, a sus 99 años, ya hace algunos que está retirado de la industria del cine, de vez en cuando se le ve en algún acto benéfico u homenaje. Mira por donde, me han dado ganas de volver a deleitarme con uno de sus clásicos.

1.3.16

George Kennedy, el caballero de azul

George Kennedy, actor curtido en más de 200 películas. Ganador de un oscar al mejor actor secundario en aquel mítico film "La leyenda del indomable" que protagonizó otro mito, Paul Newman. Figura esencial e irremplazable de aquella generación para la que sentarse frente al televisor era razón para ensimismarse en historias que traspasaban la pantalla y que forman parte, una vez más, de esa memoria colectiva que convendría no perder. George Kennedy, Bumper, un policía de oficio que declinó ascensos y despachos con cientos de papeles porque lo que quería era palpar el día a día de la calle y ser parte natural de aquel vecindario por el que patrullaba, sin desenfundar jamás el arma y sólo con su porra como elemento de defensa. George Kennedy, uno de los mejores secundarios de la historia del cine, para mí, y por siempre, Bumper, el caballero de azul.DEP.

29.2.16

Le quería tanto

¡Te quiero tanto!,¡Te quiero con toda mi alma!,¡Te quiero tanto que daría mi vida por tí¡ ¡Te prometo que te quiero, de verdad, créeme! ¡Te quiero! No hago otra cosa durante todo el día que pensar en tí y jamás te dejaría por otro...¡pero no me pegues más, por favor te lo pido!

27.2.16

Ramón Tosas "Ivá" en el recuerdo.

Hoy, revisionando algunos viejos cómics que guardo como oro en paño, me he acordado del gran "Ivá". Aunque pueda parecer que fué un dibujante, más o menos, de culto o para una minoría, lo cierto es que con el paso de los años el legado o herencia artística y cultural de Ramon Tosas, como se llamaba en realidad, ha permanecido incluso para las generaciones que no vivieron su época más gloriosa. Ramón Tosas, nació en abril de 1941 en Manresa. Podía explayarme aquí y escribir una extensa biografía de su obra, sus personajes más populares, las adaptaciones que se hicieron tanto en cine, teatro o televisión. A día de hoy y casi 23 años después de su muerte, sigo leyendo y partiendo de risa, con aquellas historietas de "Makinavaja" y de "Historias de la puta mili", historietas que viendo como está el panorama, con lo que es políticamente correcto, moral, o daña la sensibilidad de mentes añejas, muchas de ellas hubiesen sido un escandalazo de tres pares. Menos mal que no le tocó vivir la época de las redes sociales e internet porque hubiese sido caldo de cultivo de los grupos más carcas, conservadores e intolerantes de los muchos que por desgracia hay. Según cuentan, la vida de Ivá, era todo un cúmulo de anécdotas y vivencias, muchas de las cuales, mordaces e irreverentes, reflejó en aquellos personajes de "Makinavaja", donde repartían leña con su peculiar ética y estilo filosófico, cargando contra cualquier tipo de sistema y moral establecidas. Hay una que me hace especial gracia. Ramón Tosas "Ivá", era un tipo bastante orondo, algo que le generaba algunos problemitas de salud. Cuando cierto día. al subir a la báscula, vieron que la aguja sobrepasaba los 130 kilos, en su familia decidieron que algo había que hacer para que perdiera unos kilitos. Así que un buen día y a regañadientes decidió acudir a un dietista que le puso una estricta dieta. Al cabo de unas semanas, a pesar de que cumplía a rajatabla todo lo indicado, su mujer observaba que no había perdido ni un sólo gramo. No era posible. Cierto día, Ivá pilló una gripe y no pudo, tal como hacía a diario, sacar a su perro a pasear, así que lo hizo su mujer, y comprobó con sorpresa como el animal se paraba delante de todos los bares de la zona y los camareros al ver al perro con una persona que no era la habitual le preguntaron a su mujer, qué era lo que le pasaba a Ramón, que ese día no había bajado a tomarse la cerveza y la tortilla de patatas que le ponían de aperitivo a diario. Un tipo enorme, en todos los sentidos.

24.2.16

Inesperadamente

La humanidad se había extinguido. Ya no quedaba absolutamente nadie vivo sobre la faz de la tierra salvo ella. El desastre, el vandalismo, el caos y la ruina total había derivado en una autodestrucción masiva que poco a poco fué desplomando a todo tipo de sociedades del planeta. Ya no habitaba nadie más que ella. Su único deseo era desaparecer también. Desvanecerse en un sueño eterno. Sucumbir de pena, de hambre, de frío, de pesadumbre, aflicción y amargura. Y entonces, inesperadamente, lo vió aparecer en el horizonte.

23.2.16

El último acto

Siempre supieron donde estaban las fosas y dieron carta blanca para que fueron destrozadas por excavadoras para alisar el terreno y edificar sobra ellas adosados y antiestéticos parques. Esos parques por los que muchos ahora paseamos y decenas de chiquillos juegan al fútbol sin saber que tal vez algunos de sus antepasados yacen debajo de una gruesa capa de hormigón. Callaron y permitieron, víctimas y verdugos. Unos por olvidar, otros por ocultar. Sabían que quedaban muchas víctimas por ser encontradas y darles una digna sepultura. Nunca quisieron reavivar odios, ni reabrir heridas. Sólo querían dar un último acto de dignidad a sus padres, abuelos y familiares a los que les arrebataron la vida tan sólo por una forma de pensar.

22.2.16

Triste y breve historia del libro que perdió todas sus palabras.

Érase una vez un libro tan encantador, atractivo, fascinante, seductor, educador, divertido, gracioso, tentador y sugestivo, que de tanto prestarlo y tanto leerlo una y otra vez por todas y cada una de las personas por las que fué cayendo en sus manos, perdió todas las palabras que tenía impresas hasta quedar totalmente en blanco. Desde entonces dediqué mi vida a buscar esas palabras perdidas. Jamás he encontrado ninguna.

21.2.16

Man in the mirror

Me despierto temprano, aún de madrugada, como casi siempre que pretendo aprovechar los días de descanso y dormir un poco más de lo habitual. Una hora en la cama, dando vueltas hacia uno y otro lado. Cambio de postura, cambio de pensamiento, cambio el ritmo en la respiración. Otra vuelta más y otra. Enciendo la luz del dormitorio y abro uno de los cuatro o cinco libros que hay en la mesilla. Dos páginas, tal vez tres de un libro que no recuerdo haber puesto aquí. O no son horas de leer o aún no me he despejado del todo a pesar del tiempo que llevo, creo, consciente. Creo que necesito un café bien cargado para comenzar a activarme. Al fin me levanto de la cama y me dirijo a la cocina, pero algo raro sucede. Este no es mi pasillo y aquella puerta que hay al fondo no la reconozco. Ese cuadro de pescadores me resulta familiar, pero no está colgado en mi casa.Esa foto en blanco y negro juraría haberla visto en algún otro lugar pero no consigo recordar donde. Aturdido y asustado consigo llegar a la puerta del fondo.No me atrevo a abrirla, pero no puedo permanecer ni un segundo más en ese pasillo. Al fín me armo de un mínimo valor y abro la puerta. Oscuridad total y absoluta. Tan sólo se escucha el goteo de algún grifo mal cerrado. Intento buscar un interruptor que me revele que hay en esa estancia. Palpo detrás del marco de la puerta y noto el frió tacto de unos azulejos húmedos.Por fín logro encontrar lo que parece ser el interruptor. Lo pulso y al fondo lo único que había era un sucio, viejo y empañado espejo. Con los pies descalzos helados llego tembloroso hasta el. Con la palma de mi mano lo desempaño y un sudor frío recorre mi espalda. Es mi cama vacía lo que veo a través de ese deteriorado espejo.

20.2.16

La luz prodigiosa

Diez años pueden ser un océano de tiempo. Los años, esas unidades de medida que siempre nos advierten, pero que jamás perdonan. Esas palpables a veces dimensiones en el calendario que quisiéramos detener y en otras ocasiones desearíamos que volaran a la velocidad de la luz, una luz que quisiéramos que se tornase prodigiosa. En ocasiones,un día cualquiera cuando vuelves del trabajo, te relajas un rato, te sientas y de repente comienzas a analizar sobre el inmisericorde paso del tiempo. Ese tiempo, a veces con muy mala follá, pues pensamos que tenemos el control de poder detenerlo, cual batalla de Tentudía en momentos sublimes de nuestra vida y pensamos que será eterno pero que al final se nos escapa de las manos como un pez o como un trozo de jabón que el mismo tiempo ha desgastado. Y un buen día, sin apenas percatarte, ves que todos los que te rodean ya no son los mismos, que ese deshojar del calendario ha hecho mella en ellos, que a ese que ves pasar todos los días por el mismo sitio y a la misma hora, se le ha cubierto el pelo de escarcha. Que aquel que veías raudo y veloz, ha realentizado sus movimientos, su manera de andar, incluso su forma de pedir café en la barra de un bar. El tiempo, ese hijo de puta a veces cuando nos hace despedirnos para siempre de personas que creíamos eternas. Pero el tiempo también nos enseña, nos alecciona, nos hace más sabios, a veces cautos, a veces imprudentes porque creemos que esa sabiduría no tiene límites.Y de repente ves esa luz, esa luz prodigiosa, y sabes que si estás es porque lo has vivido y sabes sobre todo que incluso sentado durante horas en tu sofá viendo agonizar otro día más, has aprendido y has aprovechado ese tiempo que creías que sólo se evaporaba sin más. Diez años de blog en breve, y más de tres en dique seco. Con esta nueva entrada he querido comenzar a retomar la costumbre de plasmar aquello que me venga en gana en este, mi espacio de evasión. Dicen que la red social ha matado a los blogs. No lo creo. Veo con satisfacción como algunos de aquellos compañeros de viaje de la blogosfera siguen en plena batalla con la misma constancia e ilusión de entonces. Sólo son dos conceptos distintos, el de la inmediatez y la brevedad y el de tomarse las cosas con un poquito más de calma, café en mano si es necesario. Este retorno, de momento "edición limitada", me servirá también para comprobar hasta que punto esas ganas de retomar esta olvidada afición es duradera o no, supongo que lo que dure el brillo de esa luz prodigiosa. Que cambien los vientos, ya no me importa tanto como hace diez años, ahora importa más el ser y estar y los vientos que soplen como les plazca, que ya me resguardaré yo de ellos sin son muy bravos.

13.8.12

La memoria colectiva (II)

¿Quién dijo aquello de que la memoria colectiva de una país está representada en gran medida por los monumentos que decide levantar?. Quiero entender con esto que lo que un país elige para no olvidar la memoria en el monumento físico es un indicador de lo que podría llamarse esa memoria colectiva. Pero es de entender, o al menos así lo creo, que no ya en la actualidad, sino desde finales del siglo XIX y principios del XX, la memoria colectiva está claramente apoyada en los medios de comunicación, en el poder de las imágenes, donde ya no es necesario el boca a boca para preservar del olvido hechos y personajes que sobrepasaron su tiempo. La memoria colectiva, eso que muchos recordamos a la par y situamos en una determinada época de nuestras vidas, diferentes unas de otras. Memoria colectiva, de papel pintado en las paredes, de vidas en blanco y negro, de teléfonos de un sólo tono. De café con olor a café, de sábados de cine de vaqueros, de domingos de campo, de historias de la guerra, de aires de libertad, de olor a mar verdadero, de manos curtidas por el frío, de cintas de cassette, de cantautores salidos de la nada, de aquellos que se fueron. Memoria colectiva, juguemos a Curro Jiménez. Yo me pido Curro.

24.3.11

¿Quién teme a Elizabeth Taylor?


Supongo que es algo generalizado, al menos a los que siendo cinéfilos empedernidos y no tanto, sienten la pérdida de una gran estrella como una pequeña pérdida de si mismos. Y no es que yo por edad haya coincidido generacionalmente con la época dorada de Liz Taylor, ni mucho menos, es más, creo que la única película de estreno que puede ver en la que participaba fué aquella mal llevada adaptación de Los Picapiedra, y data de 1994. Pero claro, ¿Quién no se enamoró de esta mujer viendo aunque fuese en televisión y en blanco y negro "La gata sobre el tejado de Zinc", "De repente el último verano","Gigante", "Cleopatra" y si me apuras hasta en "¿Quién teme a Virginia Woolf?".
Como en toda gran estrella que se precie, ya se encargó la prensa amarillenta de resaltar mucho más sus innumerables matrimonios, sus excesos con el alcohol y los barbitúricos, que una extensa y dilatada carrera cinematográfica practicamente desde la niñez. Poco puedo añadir a la figura de tal vez la actriz más universal de la historia del cine, tan sólo y como en otras ocasiones, rendir un pequeño tributo con estas palabras y darme cuenta una vez más que aunque el telón de aquel viejo Hollywood de las grandes producciones hace tiempo que bajó, las pocas y tenues luces que aún lo adornaban se han ido apagando con el inmisericorde paso de los años, un Hollywood de un cine generacional que aunque cada vez queda más lejano, se sigue echando de menos.

23.2.11

Mi vago e infantil recuerdo del 23-F


Retrotraerse en el tiempo 30 años no es ejercicio fácil, sobre todo para alguien que por aquel entonces aún no sumaba ni la edad de hacer la primera comunión, pero cierto es que guardo algunos recuerdos de aquella fecha que pasó a la historia de nuestro país más como una bochornosa efeméride que por lo que pudo haber sido. No creo tener un recuerdo muy nítido de aquel 23 de febrero de 1981, sobre todo porque supongo que fué un día como otro cualquiera para un niño de tercero de la extinta E.G.B, que no entendía ni de políticas, ni de tendencias, ni de bandos, ni de las dos Españas, ni falta que le hacía.
Tengo entendido que esa tarde la pasé en casa de mi abuela, pues según relatan mis padres aquella tarde se encontraban en Zafra a una revisión oftalmológica de las muchas por las que padeció mi padre. Por lo visto en cuanto se enteraron de la noticia porque un familiar la acababa de escuchar por la radio pusieron camino de regreso enseguida.
Yo no recuerdo nada de aquella tarde y noche, en la cual mi padre, como supongo que la gran mayoría de los Españoles estuvieron pendientes tanto de la radio como de la televisión para saber que consecuencias podía tener todo aquello y saber si todo lo que poco a poco se iba consiguiendo en un estado democrático no lo echaban por el retrete cuatro locos, cuatro exhaltados, nostálgicos de otros tiempos en los cuales mandaban y disponían sin ley ni orden.
De aquel 23 de febrero no guardo recuerdos, pero si de la mañana siguiente, en la cual dudaba mi madre si llevarme al colegio o no, si habría clases, pero supongo que al ser las noticias bastante optimistas y con la intervención del rey en la madrugada y que aquí no había atisbo ninguno de revelión ni nada de nada, a pesar de que por aquellos años había uno de los acuartelamientos más importantes de la región, hoy ya desmantelado del todo. Aunque para mi un golpe de estado tenía el mismo significado que la feria del queso de Trujillo, si recuerdo los comentarios de aquella mañana, los corrillos en la calle, el "que se sienten coño" y el "quieto todo el mundo". También recuerdo el cacao mental que teníamos una vez llegados al colegio y cada uno contando una cosa diferente, que si la ETA había matado a el rey y a Suárez, que si los de Franco habían asesinado a los del congreso, que un Guardia civil había matado a diestro y siniestro a los que mandaban...poco más, y que al llegar a casa a la hora aen la cual debería haber algún programa royazo de la tarde estaban emitiendo una película con Danny Kaye, una comedia titulada "El asombro de Brooklyn", así que ¿por qué no podría haber un golpe de estado de esos todos los días y ver películas chulas todas las tardes?. Cosas de la edad.
El golpe o la intentona pasó, y a las pocas semanas empezaron a propagarse cien mil cintas de cassetes con chistes sobre aquel día que casi todo el mundo llevaba en el coche y escuchaba en casa, lo que había podido ser otra más de las páginas más sangrientas de este pais a veces de borregos, quedó en la historia como una casi surrealista, cómica, y hasta con tintes de opereta intentona de unos cuantos amantes del fascio y la pistola en mano. Poco a poco, supongo que esas cosas las da el tiempo, fuí adquiriendo el significado de aquel día que no entendí a esa edad, pero que si me hubiese ocurrido con esta me hubiese provocado un enorme sentimiento de vergüenza y pena, mucha pena, sobre todo porque cuando empezabamos a despertar de un letargo de 40 años, del cual aún nos resentimos, hubo quien quiso adormecer de nuevo a este pais, no intentando convencer, sino intentando imponer, como históricamente han hecho y a día de hoy a muchos les gustaría. La foto añadida es de aquel curso de 1981. Viéndonos en al foto sobra decir que está más que claro que no supimos de que iba la película, la de las cortes, la de Danny Kaye le gustó a todo el mundo.

21.2.11

Albert Desalvo, el estrangulador de Boston.


Puesto como estoy últimamente a revisionar clásicos del cine en DVD, ya sean bélicas de los 40-50, westerns de los 60 ó grandes superproducciones de las tres décadas pasadas, de vez en cuando uno se topa con un film que le marcó, del cual guarda nítidos recuerdos que con el paso de los años muchos se distorsionan y a veces pierden hasta la base argumental o el hilo de la historia, pasando de unos a otros sin ningún tipo de conexión lógica.
Y es en esto que me hago de un ejmplar de "El estrangulador de Boston", película del año 1968 protagonizada por dos monstruos del cine como son Henry Fonda y el recientemente fallecido Tony Curtis, y fué poner el DVD Y ¡¡zas¡¡ comenzar a revisionar la película como si hiciese un par de meses que la había visto y la realidad es que si no me equivoco ví esta película en una de aquellas sesiones de "Sábado cine" que TVE nos ofrecía después de "Informe semanal" en la década de los 80, cuando los índices de audiencia era algo inexistente en este país ya que sólo disponiamos de dos canales públicos.
Pero bueno, que me lío, no es de la televisión en España, ni de la película en si de lo que quería hablar, sino del personaje en el que se basa el film: Albert Desalvo, tristemente conocido como El estrangulador de Boston. Y es que como digo los hechos fueron reales, así sucedieron a comienzos de los años 60 en la ciudad norteamericana de Boston.
Albert Desalvo era un tipo en apariencia de lo más normal, casado, con dos hijos, empleado en una fábrica de cauchos, un tipo que no levantaba la más mínima sospecha a las personas con las que trataba a diario, compañeros, clientes, vecinos, una actitud normal y cotidiana, un tipo discreto que aunque en su juventud tuvo algún que otro altercado por robo, llevaba una vida rutinaria, del trabajo a casa y de casa al trabajo.Nacido en Massachusetts en 1931, tenía cinco hermanos. Su padre era un hombre bastante agresivo que con frecuencia le propinaba palizas a su esposa e hijos, lo que dió lugar a que el matrimonio se truncara y ella se volviese a casar de nuevo lo que deterioró la relación con su hijo Albert, el cual años después alistado en el ejército y destinado a Alemania, conoció a la que sería su esposa con la cual tuvo dos hijos con los que Albert pasaba largas horas jugando y viendo la televisión.
Pero entre junio de 1962 y enero de 1964, trece mujeres, la mayoría de avanzada edad fueron asesinadas en Boston, todas estranguladas y todas por el mismo asesino, Albert Desalvo, que generalmente aprovechaba el espacio de tiempo entre la salida de su trabajo y el trayecto hacia su casa para cometer estas atrocidades de una manera fría e inmisericorde, aprovechando la fragilidad e indefensión de estas mujeres.
Hechos más o menos similares hemos visto por desgracia decenas de veces, tanto fuera como dentro de nuestro pais, no es algo nuevo, pero lo que yo siempre me he preguntado es que le lleva a una persona que supuestamente normal, con una cotidianidad total, con unos hábitos de vida de lo más común, con las típicas preocupaciones de todos, hipoteca, coche, fin de mes, vacaciones...a realizar estas mostruosidades por muchas personalidades múltiples que les diagnostiquen perturbaciones o esquizofrenias paranoides. Cosas de la cabeza que dudo mucho que por cien mil estudios que hagan alguien realmente pueda adentrarse en el cerebro de uno de estos asesinos para descubrir que es lo que realmente le lleva a cometer estos actos. Y he ahí el miedo, el temor, porque nunca sabremos quien realmente es capaz de cometerlos, porque lo mismo que fué Albert Desalvo, podía haber sido el vecino de enfrente, un buen amigo de la infancia, o el cajero del super donde haces la compra a diario.
Albert Desalvo fué condenado a cadena perpetua en 1966 y fué asesinado por un compañero de celda en 1973.

7.2.11

George Reeves y la maldición de Supermán


Ayer por la tarde disfruté de una película Titulada "Hollywoodland", cinta del año 2006 basada en hechos reales con Adrien Brody y Ben Affleck, donde nos cuenta la historia de George Reeves un prometedor actor que comenzó su carrera participando en la legendaria película "Lo que el viento se llevó" y terminó protagonizando una serie de Supermán para la televisión Norteamericana durante varios años, papel que le dió la fama, pero del cual quiso desprenderse a toda costa y quedar encasillado en roles similares que jamás sacaron a la luz el posible talento interpretativo que pudiera haber tenido.
Para todos nosotros, Supermán, el nuestro, siempre será Christopher Reeve, que curiosamente casi coincide en apellido con el héroe de los años 50, pero nada tenían que ver el uno con el otro. También sabemos el trágico final que tuvo Christopher, relegado en los últimos años de su vida a una silla de ruedas y a un respirador debido a un desgraciado accidente de equitación que le privó de toda movilidad posible y que finalmente fué la causa de su prematura muerte en 2004 a los 52 años de edad.
El otro Supermán, George Reeves tampoco tuvo un final feliz, además de rodeado de un gran misterio que es la trama de la película que ayer ví, ya que jamás se pudo esclarecer si su muerte fué un suicidio o un asesinato en toda regla.

El 16 de junio de 1959, George Reeves murió de una herida de bala en la cabeza en el dormitorio del piso de arriba de su casa a la edad de 45 años.
La policía tardó menos de una hora en llegar, estando presentes en la casa en el momento de la muerte de Reeves, su novia Leonore Lemmon, William Bliss, el escritor Robert Condon, y Carol Van Ronkelcon su marido, el guionista Rip Van Ronkel. Se dice que Reeves jamás se puedo autoinflingir un disparo, ya que el arma no tenía huellas, el casquillo se encontró debajo de su cuerpo y se encontraron dos impactos de bala en la habitación. Se dice que podía haber sido por encargo de una amante con la que Reeves terminó un tiempo antes, que podóa haber sido su propia novia ya que el segundo impacto de bala confesó haber sido hecho por ella la mañana antes accidentalmente... Sea como fuere, la muerte de Reeves fué archivada, a pesar de las investigaciones privadas que su propia madre encargó que demostraban que no fué un suicidio y de los testimonios de amigos que declararon que George Reeves jamás se hubiera suicidado.

Dos actores, dos finales trágicos que irónicamente jamás hubiese tenido el personaje que compartían. Esto del cine crea mito, leyendas, historias rodeadas de un halo de misterio que en muchas ocasiones la realidad supera a la ficción. Supermán, up in the Sky¡¡¡.

30.11.10

Fútbol y crisis


Curioso es que en tiempos de crisis el partido de ayer entre el F.C Barcelona y el Real Madrid se ha convertido en el evento futbolístico más visto en la historia de la televisión de pago en España. Más de un millón y medio de espectadores vieron el partido en Gol Televisión, mientras que la otra de las opciones Canal + liga casi alcanza el millón de telespectadores. Todo esto sin contar los millones de seguidores que no tienen en casa estos canales de pago y que lo hicieron en el bareto más próximo a su domicilio. Y es que ya sabemos, crisis haberla, pues haila, pero para determinadas cosas la crisis nos la pasamos por el forro. Véanse ferias, fiestas, puentes, vacaciones veraniegas y pubs de fin de semana donde a la peña no le cuesta trabajo o penas rascar mínimo 5 euros por copa. Ayer pasó más de lo mismo, el Nou camp a reventar un lunes a las 21,00, quien no pudo ver el match en su casa, pues ya se las apañó para ir a casa de un familiar, amigo, compañero o vecino. Las peñas tanto de los blancos como de los blaugrana, que hay un par de ellas en España, hasta la bola, y el que no tiró de ninguna de estas opciones, pues a lo clásico, transistor a la oreja o internet enchufado y a seguir la contienda tan ricamente. Y es que el fútbol no resuelve problemas, no reduce el paro, no sube el sueldo, no readmite a los que han sido despedidos por regulación de empleo o por ajustes de plantilla, no incrementa el subsidio de desempleo, no reduce el índice de robos, de delincuencia, de violencia de género. El fútbol, fútbol es. Once tipos en gallumbos disputándose la posesión de un esférico con la única intención de traspasar tres maderos que delimitan el final de cada extremo del terreno de juego. Sencillo, pero a la vez complejo por las cifras que maneja, por el pastizal que mueve, y sobre todo, porque si por el espacio de tiempo de dos horas consigue hacer olvidar a la gente todos esos problemas que les martillean a diario, para mi ya merece el mayor de los respetos. Habrá a quien no le guste, a quien no le entusiasme, o a quien sencillamente le de igual. Otros gustos más divertidos o aburridos tendrán, pero de lo que no tengo la menor duda es que en tiempos de crisis, tanto el fútbol como otros eventos lúdicos y ociosos sirven de vía de escape para quien los problemas forman parte de su día a día. Aunque apagados los focos nada cambie.

26.11.10

Tras los pasos de Carlos V


Las fotografías tienen ya algo más de un año y no sé la razón por las cuales finalmente no las publiqué en su día en este blog, aunque si que lo hice en "Extremadura perdura". Pues bien, pertenecen a la ruta senderista entre los pueblos de Tornavacas y Jarandilla de la Vera, llamada Ruta de Carlos V que realizamos los miembros fundadores del club de senderismo "La cabra Juliana". Se supone que el trazado de dicha ruta es el mismo que realizó en 1556 en su último tramo el emperador Carlos V y su séquito para dirigirse a su retiro definitivo hacia el Monasterio de Cuacos de Yuste 28 Kilómetros entre bosques, montañas, caminos empedregados, subidas escarpadas, bajadas destrozarodillas, matorrales, riachuelos...una experiencia fabulosa para el que guste estar en pleno contacto con la naturaleza. No confundir con la ruta de El Emperador, que va desde Jarandilla hasta el monasterio de Carlos V en Cuacos de Yuste, mucho más corta y facil de realizar

23.11.10

Los hermanos Frog


Más de veinte años matando vampiros debe resultar muy largo, o al menos eso es lo que supongo que piensan los hermanos Frog. La cosa viene de largo, allá por 1987 cuando en aquella mítica película "The lost boys" (Jóvenes ocultos),Sam Emerson (Corey Haim) conoce a dos chicos de Santa Carla, Edgar (Corey Feldman) y Alan Frog (Jamison Newlander). Los hermanos Frog regentaban la tienda local de cómics. Tras descubrir que Sam es un recién llegado a la ciudad le obligan a llevarse un par de cómics de vampiros, a pesar de sus protestas de que no le gustan los cómics de horror, le explican que esa lectura un día podría salvarle la vida...hoy en día, 2010, los hermanos Frog siguen luchando contra los chupasangres, y el eje central de las dos últimas de la saga se centra en la figura de Edgar Frog, de como el paso del tiempo, la pérdida de amigos y la más absoluta de las soledades le han convertido en un tipo hosco, serio y malumorado.El tiempo no perdona, ni siquiera para los personajes ficticios que han formado parte de tu adolescencia y ahora, de alguna manera siguen acompañándote a traves de los años, como si esa cruzada contra los no muertos formara parte de tu existencia. Será que hoy tengo el día un poco Friki, pero, ¿quien no lo es?. Ahora resulta que a el que le gusta el cine es un friki del cine, a el que le gustan los comics es un friki de los comics, a el que le gusta la pesca es un friki de la pesca y el que es un fumador empedernido es un friki del tabaco. Ya no hay aficiones, hay frikismo. Pues sí, "semos" frikis, ¿y qué?. Los hermanos Frog también son Frikis, los que les han visto durante años y los que más que seguro, lo seguirán haciendo, pues tal y como está el panorama cinematográfico, no es de extrañar que por mucho que estas abaratadas secuelas desvirtuen el film original siempre habrá quien demande estas aventuras para pasar ese rato desenfadado y sin complicaciones que todos buscamos en algún momento de la semana. Los hermanos Frog han vuelto y espero que lo sigan haciendo.
En la parte de arriba los hermanos Frog en un fotograma de "The Lost boys" (Jóvenes Ocultos) de 1987 y en la inferior otra de "The lost Boys, the third" (Jóvenes Ocultos, sed de sangre) de 2010.