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6.8.20

Verano de 2000


Es curioso como cada vez que una cifra redonda pasa página en nuestro calendario, tendemos a echar la vista atrás y evocamos como era nuestra existencia hace cinco, diez, quince o veinte años.
La vida es, entre otras muchas cosas, un compendio de vivencias donde desde la más amarga y penosa hasta la más jocosa y divertida nos pule e instruye en un duro camino que nos obliga de una u otra manera a resistir estoicamente ante los avatares y cambios que van surgiendo en el inmisericorde paso del tiempo.
Hace unas semanas volví después de casi veinte años a un lugar que formaba parte de nuestros fines de semana estivales de la época. La costa de Medellín, que ni es costa ni es mar, ni tiene olas y a la que de manera rumbosa denominaron "Costa Breva",  y que no es nada más ni menos que la orilla del río Guadiana a su paso por dicha localidad vigilada por su imponente castillo.
Verano de 2000. Comenzaba una nueva década, un nuevo siglo y un nuevo milenio. Aquel fue el último antes de hacernos mayores. El último verano donde carecías de las preocupaciones que vendrían después, generadas por algo tan simple como es el cumplir años y el claudicar ante una serie de responsabilidades que no sabes si te imponen, si te las impones tú mismo o simplemente vienen así establecidas en este a veces embrollado libro de la vida.
En Medellín, lógicamente, ya nada era lo mismo, afortunadamente para algunas cosas, tristemente para otras. Ni estaba allí el ímpetu de la juventud, ni estaban los que éramos ni los que fuimos, aunque estábamos dos, y con eso a mí me sobra y me basta.
El verano de 2000 estuvo repleto de largas noches de fiesta y de amigos, unos pasajeros, otros que permanecen e incluso quien ya no está entre nosotros. Las vueltas que da la vida cuando dos décadas después te cruzas con alguien que en su día tuvo una estrecha amistad o relación contigo y hoy ni tan siquiera te saludas por la calle. Supongo que eso también va dentro del libro de instrucciones de la vida, ese que ni leemos ni nos leen, pero que poco a poco vas desmenuzando como un enorme puzzle al que terminas dando fin más por insistencia que por ganas de verlo concluido.
Hacer un resumen de uno de aquellos intensos veranos requiere de un enorme esfuerzo mental por mi parte, de cosas que por el paso de los años se van emborronando o van adquiriendo ese color que tienen las fotos en papel de un arcaico carrete de 24.
Recuerdo un concierto de Sabina en Cáceres y su posterior celebración por la madrila hasta el amanecer. Quien me iba a decir que años después Cáceres formaría parte de mi día a día. Recuerdo algunas de aquellas ferias de los pueblos limítrofes y no tan limítrofes, con sus abarrotadas casetas y sus calles atestadas de gentes, algo que hoy se nosantoja tanto de increíble como de irresponsable.
Los botellones en el río, lugar en el que se reunía la lozanía de la época, cambiando la ubicación del Teatro romano en esos meses veraniegos.
Me acuerdo de aquel personaje del Verano, venido de tierras del norte, con quien labramos una buena amistad y que años después, por gilipoyeces que ni piensas ni crees, pierdes de mala manera. Vayan mis disculpas por mi parte si alguna vez lees esto, lo de personaje no lo digo de manera despectiva, si no como notable persona de aquellos tiempos. 
Las idas y venidas a La Antilla, más por contentar que por agrado propio, pero agradecido de aquellos veranos playeros en uno de esos rincones maravilloso que tiene la costa Onubense, donde después tantos veranos y vacaciones he pasado de manera placentera.
Después vinieron otros veranos, algunos incluso mejores, otros lugares, otras gentes, otras relaciones, otras vivencias. Surgieron canas, arrugas y por supuesto, otras inquietudes, otras maneras de apasionarse y de vivir, que cantaba Rosendo. Se borraron los malos recuerdos y el resto permanece, pero con una cada vez mayor nebulosidad.
Que veinte años no es nada, cantaba Gardel. Y es cierto. 


31.7.20

En asuntos del amor



"En asuntos del amor, los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca". (Jacinto Benavente)

30.6.20

África de las Heras


África de las Heras nació en el seno de una familia acomodada en Ceuta en 1909. Combatió en la Guerra Civil y fue guerrillera tras las lineas alemana en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial. También colaboró en el complot para asesinar a Trotsky que ejecutó su amigo Ramón Mercader.
A partir de 1946, África comenzó a trabajar activamente para el NKVD, posteriormente el KGB, durante la Guerra Fría. Primero en París, y luego en Montevideo, se convirtió en la más importante agente soviética en América Latina. Su nombre en clave era "Patria".
En París conoció al escritor uruguayo Felisberto Hernández, uno de los más brillantes autores de cuentos del siglo XX. Felisberto y María Luisa, como entonces se hacía llamar, se casaron en Montevideo. Felisberto era un anticomunista convencido. La pantalla perfecta de "Patria".
A pesar de su notoria militancia anticomunista, Felisberto nunca sospechó de las actividades de su mujer. La dedicó uno de sus cuentos más conocidos, "Las hortensias". Murió sin saber que había servido de tapadera a la mayor agente del KGB en América Latina.
África de las Heras terminó sus días en Moscú como instructora de nuevos agentes. Fue condecorada con la Orden de Lenin y considerada una heroína de la URSS. Alcanzó el rango de coronel del KGB. En la novela "El hombre que amaba a los perros", Leonardo Padura recrea su vida. Falleció en 1988. Fue enterrada con honores militares en el cementerio Jovanskoie de Moscú, en cuya lápida se puede leer la palabra "Patria" en Español junto a un texto en Ruso en el que pone "Coronel África de las Heras 1909-1988".

29.6.20

Las seis reglas de Orwell


Las 6 reglas de George Orwell para escribir. 1. Nunca uses una metáfora, símil u otra frase hecha que estés acostumbrado a ver por escrito. 2. Nunca uses una palabra larga si puedes usar una corta que signifique lo mismo. 3. Si es posible eliminar una palabra, hazlo siempre.
4. Nunca uses la voz pasiva cuando puedas usar la activa. 5. Nunca uses una expresión extranjera, una palabra científica o un término de jerga si puedes pensar en una palabra equivalente en tu idioma que sea de uso común. 6. Incumple cualquier regla antes de escribir nada estúpido.

15.6.20

La última fotografía


Esta es la última fotografía conocida de Federico García Lorca. Se tomó en la terraza del Café Chiki-Kutz, en el Paseo de Recoletos 29 en Madrid, en julio de 1936, unos días antes de partir hacia Granada de donde nunca jamás regresaría. Tenía tan solo 38 años. Aparece junto al gran poeta Manuela Arniches. Tal vez sea el momento o el gesto que capta la fotografía, pero su expresión, su mirada, muestra una cierta preocupación por los sucesos que se avecinaban, de los cueles nadie era ajeno. ¿Pudo salvar la vida Federico si se hubiese quedado en Madrid? Lo dudo.

5.6.20

Poema doble del lago Eden. ORGULLO LORQUIANO 2020





Hoy, cinco de Junio, celebramos el 122 aniversario del nacimiento de Federico García Lorca. No hay mejor manera de conmemorar esta fecha que recitando uno de los poemas más afamados de nuestro insigne literato, "el poema doble del lago Eden", en el cual he tenido el placer de participar junto a los amigos del Círculo de estudios Lorquianos.

Agradecer a este fantástico grupo de personas el amor y la ilusión que han puesto en la elaboración de este video. El legado, la memoria y la figura de Federico, están más vivas que nunca 84 años después de su asesinato.




29.5.20

Juan Ramón y Zenobia


El 29 de mayo de 1958, Juan Ramón Jiménez falleció en San Juan de Puerto Rico, donde se había instalado ocho años antes. En 1956, tan solo tres días después de obtener el premio Nobel de literatura, falleció su inseparable compañera Zenobia Camprubí.
Sumido en una profunda depresión de la que ya no volvió a salir, no volvió a escribir nada. Sus restos, junto a los de su esposa descansan en el cementerio de su localidad natal, Moguer.

28.5.20

I Know not what tomorrow will bring



"I know not what tomorrow will bring" (no sé que nos deparará el mañana) fue la última frase escrita por el poeta Portugués Fernando Pessoa el 29 de noviembre de 1935. Escribió esta frase en inglés y a mano en el Hospital San Luis de los franceses, de Lisboa. Falleció al día siguiente. Tenía 47 años. Está enterrado en el monasterio de los Jerónimos de Belem.

27.5.20

La música de las personas


Tantas melodías como personas hay en el mundo. Fotografía de Harold Feinsein, Coney Island, NY, 1950

26.5.20

Para que vuelvas hoy


En 1939, nada más terminar la guerra civil Española, el poeta Marcos Ana, fue encarcelado durante 23 años, siendo el preso político que más tiempo pasó en las cárceles Franquistas. Al salir en 1961, gracias a la recién creada Amnistía internacional, pasó su primera noche en libertad con una prostituta.
A la mañana siguiente, ella le devolvió el dinero con una pequeña nota manuscrita en la que ponía: "Para que vuelvas hoy". Marcos Ana gastó todo ese dinero en un gran ramo de flores al que le añadió otra nota que decía: "A Isabel, mi primer amor". Tenía ya 42 años y fue su primera vez.

25.5.20

Mis libros en tu librería




En defensa de las librerías, para que sientan el apoyo de los lectores, necesitamos ayudarlas y ellas necesitan de los lectores. La mejor defensa y promoción para las librerías es la creación del hábito de lectura en niños, jóvenes y adultos. Compra tus libros en tu librería de toda la vida, o apuesta por las nuevas, cerca de tu casa.
Más de una treintena de escritores han participado en esta campaña de apoyo a las librerías. Rosa Montero, Fernando Aramburu, Almudena Grandes, Isabel Allende y Bernando Atxaga entre otros.
Esta fantástica iniciativa ha partido de Elvira Sastre y Beatriz Luengo con el objetivo de concienciar a la gente de la importancia que tiene comprar los libros en las librerías de siempre para evitar que terminen desapareciendo.

24.5.20

Ejercicios de nostalgia


Cuando en ocasiones intento hacer un  pequeño ejercicio de nostalgia, recuerdo aquéllos que una vez fuimos e intento observar lo que somos ahora. La nostalgia es una pequeña alegría que nos traiciona. Nos recuerda felicidades del pasado, pero nos apesadumbra saber que nada de aquello volverá. En tiempos de inquietudes, las añoranzas pueden ser un signo de inseguridad o debilidad y cuanto más tiempo ocupamos en rememorar el pasado, menos tenemos en el presente y lo que será el futuro. Cuidado con la nostalgia, te hace creer que el pasado o parte de el,  tiene una integridad de la que carece el presente.Y el presente, el hoy, es lo único cierto y real que tenemos.

23.5.20

Lo que en nosotros vive



Un niño de diez años sigue el transcurso de la Segunda Guerra Mundial escuchando los partes informativos de una emisora de radio de nueva york. Su escasa edad le ha ayudado a integrarse en la realidad del exilio, habla bien inglés y disfruta de amistades forjadas en el colegio. Vive marcado por un sentimiento de extrañeza, pero ya hace suyas las siluetas de los grandes edificios Neoyorkinos y las palabras de una radio extranjera. Sus profesores han organizado una excursión en unos días a la que no va a  poder ir, porque si se ausenta de casa nadie podrá traducir los partes de guerra durante varios días.  A las personas de cierta edad les cuesta trabajo integrarse en la nueva situación, en el nuevo idioma, en las preguntas y respuestas formuladas por un mundo en constante movimiento.
El niño había oído murmurar a su abuelo "no quiero volver a este jodido país". Estaban subiendo al barco que iba a separarlos de España, y el abuelo se limpió el polvo de los zapatos que habían pisado una patria difícil y cruel. Los ancianos no llegan a integrarse nunca en las ciudades ajenas porque tienen demasiada memoria y sus muertos forman parte de su presente. El abuelo ha perdido en la guerra a un hijo y a un yerno, el tío y el padre del niño, ejecutados por los militares franquistas. Por eso no quiere volver a su jodido país, pero también por eso vive pendiente de España, sometido a unas ilusiones que son inseparables de sus recuerdos. Se pasa el día esperando los partes radiofónicos, pide al niño traducciones inmediatas, se alegra con los avances del ejército aliado y se enfada cuando el locutor no anuncia una conquista. El ejercicio de traducción llega a convertirse para el niño en una tarea de imaginación, porque se las arregla de hora en hora para inventarse una victoria o un síntoma del hundimiento definitivo de las divisiones de Hitler.
Abuelo y nieto deciden dibujar un  gran mapa de Europa, extenderlo sobre  una enorme mesa del comedor y colocar las banderas de los ejércitos sobre el paisaje de la batalla. En una hora no pueden cambiar mucho las realidades bélicas, pero el niño se impone la disciplina de encontrar en cada parte un motivo de esperanza. Cada vez que mueve hacia Berlín las banderas inglesas, soviéticas o norteamericanas, acelerando en lo posible las novedades militares, su abuelo sonríe y siente más cerca la liberación de España. Sería una crueldad irse de excursión, dejarlo abandonado a sus desconocimiento del inglés, privarlo de la radio neoyorkina que lo une a un jodido país al que se ha prometido no volver. El niño sabe que debe quedarse en casa para mover las banderas. Se siente cada vez más orgulloso de caminar sobre las avenidas de su futuro acompañado por los recuerdos de su abuelo.
Manuel Fernández-Montesinos publicó en  el año 2008 sus memorias, "Lo que en nosotros vive". Se trata de un libro emocionante, escrito con una muy destacable capacidad narrativa. Empecé a leerlo buscando la memoria del sobrino de Federico García Lorca y del hijo de Manuel Fernández Montesinos, el alcalde socialista de Granada. Pero he acabado conmovido por las escenas compartidas entre un abuelo y un nieto, que suelen ser las que encierran el verdadero enigma de la memoria histórica. Escenas parecidas comparten en el libro un adolescente y un tío político llamado Fernando de los Ríos, catedrático y ministro socialista que tarda poco en comprender que la victoria del ejército aliado no iba a significar la derrota de Franco. Ni él, ni don Federico, podrían volver con vida a su jodido país.

22.5.20

Ortega y Gasset

Tal vez fueran tres: José, Ortega y Gasset.

21.5.20

Leamos más

Sobrecoge leer y ver tanta abominable odiosa fobia en prensa, televisión, redes, partidos políticos, tertulianos de abono complacido. Cuánto tiempo y tenacidad en reprochar, insultar, ofender y ridiculizar. Cuánto esfuerzo por convertir las diferencias de unos y otros en trincheras absurdas. Y cuánto fastidio y apatía suscita reafirmar la espiral indefinida de las esperpénticas ofensas. Leamos más. La lectura siempre va a perjudicar seriamente nuestra ignorancia.

20.5.20

El último gol



Nunca sabemos cuándo va a ser la última vez que haremos cualquiera de las cosas que solemos realizar en nuestra vida, por destacada o irrelevante que sea.
El 16 de agosto del pasado año, Aritz Aduriz marcaba el que sería el último gol de su carrera nada menos que contra el todopoderoso Barcelona de Messi, dándole la victoria al Athletic en la primera jornada de la todavía inacabada temporada 2020/21.
Aquel gol lo celebramos como si realmente fuese el último, sin saber en realidad que lo sería.
Si supiéramos cuando va ser la última vez que hacemos algo determinado en la vida, tal vez pondríamos todo lo que llevamos dentro para que esa última vez fuese la mejor de todas, para que las anteriores, si hubo peores, quedara omitida de cualquier mala evocación que nos apesadumbrara.
Aquel día del pasado mes de agosto Aduriz, a sus 38 años, voló con la potencia y la garra de quien quiere elevarse al templo de lo quimérico, de lo irrealizable.
Aquella tarde de agosto todos empujamos a Aritz a firmar el que será su gol más evocado en los años venideros.
Hoy su cuerpo ha dicho basta, después de un resto de temporada anulado por una lesión de cadera que le ha hecho decir adiós sin tener la opción de despedirse en lo que hubiera puesto un broche de oro a su carrera, la final de la copa del rey que también ha quedado pospuesta a causa de la situación que nos ha tocado vivir.
Se va un campeón, un contendiente noble, competitivo y generoso. Suerte en la vida y aunque sea un final injusto, espero que el día de la final, la celebres como mereces.


19.5.20

I Started A Joke





I started a joke which started the whole world crying
But I didn't see that the joke was on me oh no
I started to cry which started the whole world laughing
Oh If I'd only seen that the joke was on me
I looked at the skies running my hands over my eyes
And I fell out of bed hurting my head from things that I said
'Till I finally died which started the whole world living
Oh if I'd only seen that the joke was on me

Era la voz de Robin Gibb (1949-2012), una de las más hermosas del pop de todos los tiempos...

18.5.20

Top Gun: Maverick. Tráiler Oficial





Después de casi de treinta y cinco años de servicio, a Pete 'Maverick' Mitchell (Tom Cruise) su reputación le precede. Maverick fue uno de los mejores aviadores de la Armada, condecorado con medallas de combate y menciones, y responsable de hazañas legendarias. Claro que él no se esperaba volver a la academia "Top Gun", donde le requieren como instructor de vuelo para formar a una nueva generación de jóvenes pilotos de combate, hombres y mujeres. Allí conocerá a Bradley 'Rooster' Bradshaw (Milles Teller), el hijo de Goose, su antiguo compañero fallecido, mientras intentará adaptarse a las nuevas tecnologías y la guerra de los drones.



Ya sé que el trailer lleva rulando un par de meses, pero no quería dejar la oportunidad de compartirlo, ya que quien más o quien menos en alguna ocasión de su vida ha visto la mítica película del año 86. Otra de secuelitis, soy consciente, seguramente peor que la original, que no dejaba de ser un videoclip de hora y media al servicio de su protagonista. Pero mira, aunque es una manera un tanto baldía de recuperar el adolescente que fuimos por un rato, no deja de formar parte de tus recuerdos cinematográficos más tiernos. Y uno ya está en edad de sopitas, buen vino, paseítos por el río y desconectar de estos tiempos chungos, crueles y canallas.

17.5.20

El tío Frasquito, la bruja de Mojácar y los polvos pichirichis


El pasado verano, en uno de aquéllos fantásticos días de vacaciones , nos contaron en Mojácar algunas historias de brujas, chamanes y curanderos. 
Entre otras leyendas ancestrales trasmitidas de generación en generación, supimos del tío Frasquito, un curandero del la zona que aseguraba que todos los días al caer la noche veía como varias de estas brujas volaban la localidad montadas en sus escobas. Su mujer, aunque era conocedora de ciertas habilidades de algunas señoras de la zona, no creía que ninguna de ellas tuviera la pericia de poder volar y menos sobre una escoba.  Delirios, tal vez, de un señor mayor que posiblemente tomara más de un par de vinos antes de la cena. 
Frasquito se hizo célebre por su supuesto poder en sanar dolencias y enfermedades como la tuberculosis y la ceguera sin cobrar absolutamente nada, aunque había quien aseguraba que una de sus hijas era la encargada de recibir generosos donativos de quienes acudían allí en masa a buscar remedio para sus padecimientos. 
Tal llegó a ser la celebridad de Frasquito, que hubo quien hizo su agosto llevando y trayendo a la gente desde Mojácar, Garrucha y otras localidades cercanas, varias veces en el día.
 Cierto es también que en la época de la postguerra en Mojácar, la figura de la bruja, más que bruja, curandera, curalotodo o santera, era algo habitual. 
Bien entrado en siglo XX y ya en tiempos en los que el turismo le dio el empuje que necesitaba esa parte tan alejada del resto de España del cabo de gata en la provincia Almeriense, fue muy conocida la tía Rosa, más conocida como "La Cachocha". Nos contaron que esta mujer  elaboraba una especie de polvos mágicos llamados "polvos pichirichis", que tenían el poder de dotar a cualquier varón en edad de merecer, del vigor, atractivo y energía para que la mujer a la que pretendía cayera rendida a sus pies bajo sus encantos, si es que los tenía. Y si no los tenía, que era lo más probable, dichos polvitos hacían su faena de galanteo y enamoramiento. 
El encantamiento también funcionaba a la inversa si era la moza en cuestión la que quería camelarse al joven. Y era tal la creencia en que aquello llevaba a buen puerto, que muchos de esos jóvenes eran reacios a tomar algo en casas o lugares que no les inspiraban mucha confianza no fuera que la bebida en cuestión llevase cierta dosis de los "polvos pichirichis". 
Cierto o no, Mojácar es una localidad que cautiva y atrapa a todo el que pasa unos días allí, tal vez aun quede algo de ese embrujo, y nunca mejor dicho.


16.5.20

Julio Anguita





Para Anguita hoy todo serán loas y alabanzas, pero en su día fue objeto de miles de insultos  y descalificaciones por parte se aquellos que se llamaban demócratas. Los mismos que hoy utilizan Venezuela, antes usaban la URSS para meter miedo a los que preferían otra opción que no fuera el blanco o el negro. Descanse en paz un buen hombre con el que coincidí varios veranos en Bolonia (Cádiz) y que siempre tenía un afectuoso saludo y recuerdos para mi familia.

15.5.20

No se la pierdan


En 1979 la faraona actuó en el Madison Square Garden. Al día siguiente, el New York Times tituló la actuación con el mejor reclamo publicitario de su historia: 
"Lola Flores, ni canta ni baila, pero no se la pierdan".

Recitó a Lorca cuando estaba prohibido, le dio la oportunidad a Camarón de la isla, y nos dejó frases que forma parte del acervo popular. Si me quereis, irse...
Nos criamos con su omnipresencia, un huracán que te hablaba con sus ojos, sus manos y los arabescos de su cuerpo. Hace ya 25 años de la muerte de Lola Flores, un cuarto de siglo de nuestras vidas. Cómo nos la maravillábamos nosotros¡¡

14.5.20

Jorge Yepes

                                                                

                                                                   
                              Córdoba.
                              Lejana y sola.
                              Jaca negra, luna grande,
                              y aceitunas en mi alforja.
                              Aunque sepa los caminos
                              yo nunca llegaré a Córdoba.  
                              (Federico García Lorca)

Pero en este caso llegamos, y ni lejana ni sola, ni la muerte nos esperaba antes de llegar a Córdoba. Fue nuestra última escapada en condiciones antes de lo que ha venido después y nos ha cogido a todos con el pie cambiado, en nuestro caso con muchas cosas en el tintero, con muchas páginas por emborronar, arrugar y comenzar a escribir de nuevo. Cuatro días que dieron para mucho, con ganas de repetir, pero de una manera más plácida y sosegada. 
Cordoba es una ciudad que rebosa inspiración, talento, genio y el arte que dejaron los poetas y pintores de otros tiempos.
En uno de esos días, justo antes de ir a degustar un exquisito salmorejo, un rabo de toro y unos flamenquines, nos topamos con uno de esos artistas callejeros que forman parte de ese paisaje colorista que dota a toda ciudad cargada de historias y leyendas de una parte cautivadora que en ocasiones son las que llevas con más entusiasmo y satisfacción en la maleta, cuando emprendes el viaje de regreso.
Jorge Yepes, artista Colombiano afincado en España desde hacía más de 10 años, con su bicicleta a modo de expositor, con decenas de dibujos hecho a acuarela, cada cual más encantador y con un ramillete de personajes tanto contemporáneos como con cierta memoria. 
Lógicamente, no puede resistirme a adquirir el retrato de Federico que desde entonces preside y reina el rincón, a modo de pequeño santuario, que le tengo dedicado en casa.  
No está de más en ocasiones pararse por unos minutos a apreciar el valor del trabajo de este tipo de artistas que se ganan la vida en la calle con lo que mejor saben hacer, y que con esa labor nos hacen a nosotros la nuestra un poquito más bella. A Jorge Yepes lo encontramos justo en la entrada de los baños del Alcázar Califal, cuando volvamos, que lo haremos, no dudaremos en buscarlo de nuevo.

13.5.20

Unhinged, lo último de Russell Crowe



A la espera de si habrá o no secuela de "Gladiator", aunque poco probable me parece al menos de momento, ya que aunque el proyecto está encima de la mesa hace tiempo con diferentes guiones, resucitar a Máximo Meridio resulta cada vez más ilógico e inverosímil, aunque cosas mucho más absurdas hemos visto en esto de la secuelitis.

Russell Crowe, con algún kilito de más, regresa con un thriller psicológico en la que puede ser la primera película que se estrene en los cines de Estados Unidos después de la crisis del COVID19, siempre y cuando las circunstancias lo permitan. El trailer no ofrece nada nuevo, más bien parece un remake de "Carretera al infierno" o cualquier otra de las muchas cintas que hemos visto de psicópatas al volante, aunque como siempre, le daremos el beneficio de la duda.

Dirige Derrick Borte, responsable de trabajos como "London Town" y "American Dreamer".

12.5.20

Tom Skerritt y Losar de la Vera



Anoche tuve un sueño un tanto misterioso e insólito. Me encontraba en un bar ubicado a  la entrada de Losar de la Vera, uno de nuestros nirvanas particulares donde acudimos cada vez que nos lo pide el cuerpo y la mente. Bar en el que hemos estado solamente un par de ocasiones al llegar a dicha localidad para tomar un  reparador café antes de ocupar nuestros aposentos en Hostería Fontivieja.
En dicho sueño, por casualidad, sin saber la razón ni el motivo, en la barra junto a mí se encontraba el actor Tom Skerritt tomando un vino de la tierra, tal vez un licor,  tal vez varios. 
A los pocos minutos empezamos a entablar conversación sobre temas diversos, de la vida, del paso del tiempo, de sueños incumplidos, de lugares a los que nunca iremos de libros que jamás leeremos. Y claro, del amor, o el desamor, que no sabía diferenciarme si es lo mismo o no es igual. Entre otras muchas frases, una de ellas se quedó grabada. En un determinado momento de esa conversación soñada, Skerritt me miró fijamente vaso en mano y me dijo: Al fin y al cabo, el amor no existe, todo es un invento de noches de borrachera...

11.5.20

25 años de la apertura de la Huerta de San Vicente

Ayer, domingo día 10 de Mayo, se conmemoró el 25 aniversario de la apertura de la Huerta de San Vicente como centro cultural y como casa museo de lo que fue la residencia de verano de la familia García Lorca en Granada.
He tenido el placer de visitarla en dos ocasiones, aunque en la última, el pasado verano, solo pude verla por fuera brevemente, ya que el gentil señor encargado de la tienda, que si estaba abierta, nos comentó que tenían un horario de verano bastante reducido a causa de no se que problemas en el sistema de refrigeración de la casa.
En este lugar, lleno de simbolismo y con una carga emocional tremenda, se gestaron algunas de las obras más significativas de Federico, como "Así que pasen cinco años", "Bodas de Sangre", "Yerma" o "El divan del Tamarit".
De aquí tuvo que huir el gran poeta a principios de agosto de 1936 para refugiarse en casa de los Rosales, donde a posteriori sería donde fue apresado y llevado al gobierno civil de Granada para terminar asesinado en algún lugar entre Víznar y Alfacar.