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27.5.09

Dos caras distintas


Es curioso como un mismo lugar puede parecerte totalmente distinto, según las circunstancias en las cuales acudes a el. Visité por primera vez la localidad de Herrera del Duque a finales de septiembre del pasado año. Guardo muchos y muy buenos recuerdos de ese fin de semana, porque fué un fin de semana bastante intenso y completito y porque cuando uno está en buena y grata compañía es facil que el buen sabor de boca y con el tiempo, lo que nos queda en nuestra memoria, de peces en muchas ocasiones, sean cosas agradables.
Uno nunca se plantea que la próxima vez que visita un lugar donde lo pasastes tan bien, sea por un motivo totalmente diferente. Y cuando de nuevo pasas por las mismas calles, ves los mismos lugares, incluso las mismas gentes, todo es totalmente diferente. Es como si ese lugar tuviera dos caras distintas y en esta ocasión no te muestra la mejor de ellas. Pero la vida a veces es así de jodida. Unas veces nos agasaja y otras nos quita las cosas más importantes. Lo que nunca nos va a quitar es el recuerdo de los buenos momentos y de otros tiempos, aunque se haga dificil recordarlos desde los no tan buenos.

5 comentarios:

Amelie dijo...

Suele pasar, lo peor es cuando son sitios donde has vivido muchas cosas, buenas y malas, y sitios cotidianos, en plan, la parada del bus, o la estación de tren. Tienes que pasar casi a diario y recordar todo lo que ha podido pasar ahí y seguramente te acordarás de lo malo.
Un besoooo

Drea dijo...

Tienes toda la razón del mundo. Por cierto, esa moto es un pasote. Es Akira total.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Ya lo canta Sabina, "al lugar donde has sido feliz no deberias tratar de volver"...
(Aunque, a veces, no suelo estar de acuerdo)
Saludos y salud, y vuelve otra vez, seguro cambiará tu opinión...

Cecilia dijo...

Habría que ir una tercera vez, sin prisas ni recados, sin tarea concreta, para recordar lo bueno y lo malo y ver el lugar con ojos sin veladuras.

Calle Quimera dijo...

Los lugares no cambian, siempre son lo mismo, son las circunstancias las que nos hacen tener de ellos una percepción distinta. Fíjate si nos afectan los sucesos en que nos vemos inmersos...

Lo único que puede hacerse es conservar en el recuerdo los buenos momentos, sacarlos de vez en cuando de paseo y no dejar que se nos vayan con ellos esos trozos de nuestra vida que realmente merecieron la pena.

He dado un repasito a tu página, y veo que has vuelto con el mismo ritmo de siempre... Me alegra mucho que sigas encontrando en tu blog algo por lo que volver a él.

Besos, Alberto.