21.2.16

Man in the mirror

Me despierto temprano, aún de madrugada, como casi siempre que pretendo aprovechar los días de descanso y dormir un poco más de lo habitual. Una hora en la cama, dando vueltas hacia uno y otro lado. Cambio de postura, cambio de pensamiento, cambio el ritmo en la respiración. Otra vuelta más y otra. Enciendo la luz del dormitorio y abro uno de los cuatro o cinco libros que hay en la mesilla. Dos páginas, tal vez tres de un libro que no recuerdo haber puesto aquí. O no son horas de leer o aún no me he despejado del todo a pesar del tiempo que llevo, creo, consciente. Creo que necesito un café bien cargado para comenzar a activarme. Al fin me levanto de la cama y me dirijo a la cocina, pero algo raro sucede. Este no es mi pasillo y aquella puerta que hay al fondo no la reconozco. Ese cuadro de pescadores me resulta familiar, pero no está colgado en mi casa.Esa foto en blanco y negro juraría haberla visto en algún otro lugar pero no consigo recordar donde. Aturdido y asustado consigo llegar a la puerta del fondo.No me atrevo a abrirla, pero no puedo permanecer ni un segundo más en ese pasillo. Al fín me armo de un mínimo valor y abro la puerta. Oscuridad total y absoluta. Tan sólo se escucha el goteo de algún grifo mal cerrado. Intento buscar un interruptor que me revele que hay en esa estancia. Palpo detrás del marco de la puerta y noto el frió tacto de unos azulejos húmedos.Por fín logro encontrar lo que parece ser el interruptor. Lo pulso y al fondo lo único que había era un sucio, viejo y empañado espejo. Con los pies descalzos helados llego tembloroso hasta el. Con la palma de mi mano lo desempaño y un sudor frío recorre mi espalda. Es mi cama vacía lo que veo a través de ese deteriorado espejo.