Se habló en este blog de...

12.4.07

Rojos


Me río al ver como en el año 2007, bien entrado ya el siglo XXI, todavía hay quien de modo despectivo califica como "Rojos" a todo aquel que tiene una tendencia, un pensamiento, una filosofía , cierta afinidad o en cualquier caso simple simpatía y tradición electoral izquierdista.
Pues a mí sinceramente, me gusta el término o definición ya que el "Rojo" es el color de la sangre (aunque también afirman que la hay azul, pero yo no me lo creo), y la sangre es vida. Pinte su vida de color "Rojo".

8 comentarios:

Piel de letras dijo...

"Rojilla" es lo mínimo que me llamaba mi padre cuando niña/adolescente... pensar distinto era mi pecado.

¡Qué tiempos!

Me gusta el rojo... no puedo negarlo

;o)

Anónimo dijo...

Pues que cojones... que viva el rojo. Y si es cierto que hay alguien que tiene sangre azul, por mi parte que le den... y que se ponga a trabajar de una puta vez.

Gaizka

Anónimo dijo...

NO DEBERÍA DE HABER TANTO SUBNORMAL PARTIDISTA

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Ni tanto descerebrado intolerante.

Anónimo dijo...

El problema no es el partidismo en su globalidad, es según que tipo de partidismo pues hay poca variedad por desgracia

Sonofotlon dijo...

Por suerte soy apartidario hasta que realmente encuentre alguien que represente mi manera de pensar y de realizar.

Anónimo dijo...

Eso, sonofotlon, es difícil.
En política o en los partidos debería de prevalecer más la lógica a la ideología. Como en los demás aspecto de la sociedad: religión, educación, familia, etc
Se puede ser creyente pero no creer en la iglesia católica. Se puede ser creyente y no inmolarte por una "causa".
Se puede ser creyente y usar anticonceptivos.
Puedes ser españól y no debería de aprender catalán para trabajar allí.
etc, etc, etc, etc, etc

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Totalmente de acuerdo en todo lo que has expuesto amigo anónimo. Lo triste es que esa lógica a mi modo de ver el panorama actual aunque es escasa por cualquier tendencia, es casi nula o inexistente por otros que no ven más allá que sus propias y desfasadas tradiciones
con sabor a añejo y en blanco y negro.