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24.5.26

La película que prometía Lois Lane que nunca vimos

 


Hay películas que envejecen con dignidad, otras que sobreviven gracias a la nostalgia, y algunas que contienen, escondida entre escenas torpes y decisiones discutibles, la promesa fugaz de algo muchísimo mejor. A veces basta una frase, una mirada o un personaje entrando tarde en escena para que el espectador intuya la gran aventura que nunca llegó a rodarse. Y eso es exactamente lo que ocurre en los últimos minutos de Superman III.

En los minutos finales de Superman III, cuando la historia entre Clark Kent y Lana Lang se apaga con una conclusión tan tibia como olvidable, aparece fugazmente Margot Kidder de nuevo en el papel de Lois Lane. Regresa de sus vacaciones con un reportaje de portada bajo el brazo, una investigación sobre corrupción en el Caribe, y lanza aquella frase casi de pasada: “¿Sabes? Supe que estaba metida en algo gordo cuando aquel taxista me secuestró”.

Y ahí, en apenas unos segundos, la película parecía abrir una puerta hacia otra aventura mucho más interesante que la que acabábamos de ver.

Porque aquella línea tenía sabor a serial periodístico, a intriga tropical, a conspiraciones en puertos húmedos llenos de ventiladores lentos, ron barato y funcionarios corruptos. Era el tipo de peripecia que encajaba perfectamente con la Lois Lane más audaz: periodista temeraria, irónica, siempre metida donde no debía. Mientras tanto, la trama principal de la película había preferido perderse entre ordenadores gigantes, humor infantil y villanos caricaturescos.

Muchos espectadores de aquel verano de 1983 seguramente salieron del cine pensando exactamente lo mismo: “Yo quería ver esa película”. La de Lois investigando dictaduras bananeras, siendo perseguida por mercenarios y enviando crónicas imposibles desde algún rincón sofocante del Caribe. No la del magnate informático convertido en villano de dibujos animados.

A veces el cine tiene esas ironías maravillosas: una frase lanzada al pasar contiene más aventura, más misterio y más vida que dos horas enteras de metraje.

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